lunes, 24 de diciembre de 2012

Capítulo Especial Navidad

Miras mi dormitorio buscando algo nuevo, algo que haya cambiado. Crees que no me doy cuenta de tu mirada observadora, pero te tengo identificada. Yo sé lo que buscas. Te pregunto para presionarte a que tú sola me des la respuesta.

-¿qué pasó?-
-nada, ¿por qué?-
-¿por qué miras para todos lados?-
-¿adonde?-
-ay, pa' qué te hacís la lesa-
-no me hago la lesa, oh-
-y entonces por qué estai tan inquieta-
-no estoy inquieta, estoy normal-
-eso no existe-
-sí, lo normal existe-
-qué es lo normal según tú-
-lo normal es lo común, no sé, ay, da lo mismo-
-pero si estamos debatiendo con respeto sobre el concepto de lo normal en nuestras vidas-
-mira, lo único que diré es esto: Normal con alas-
-eso era una película chilena-
-aparte-
-me acuerdo que quería verla-
-yo también, pero creo que mejor no-
-¿saldrá Benjamin Vicuña?-
-ese sale en todas las películas chilenas-
-un día van a hacer la película sobre Benjamín Vicuña y sabes quién lo va a interpretar?-
-él mismo-
-no, algun niñito de esa serie BKN-
-jajajaj y será subtitulada-

Te hago cariño en una oreja, el dedo pulgar de tu pie se resbala por mi tobillo. Te saco una pelusa que tienes en la panty. Sigues mirando a nuestro alrededor como gato buscando una mosca.

-ya, dímelo-
-qué cosa-
-dónde escondiste esta vez mi regalo de navidad-
-no, si no te compré nada este año-
-mentira, dónde está-
-en serio-
-mentira, siempre me compras algo-
-bueno, este año no-
-mentira-
-es en serio, lesa-
-yapo- pusiste cara de amurrá mezclada con tristeza y decepción.
-me aburrí de que siempre encuentres tu regalo antes de que te lo entregue, así que para ahorrarme eso decidí que esta navidad no hay regalo-
-buu, que fome-
-pero si la navidad no es sólo regalos, es una fiesta religiosa-
-esta es la parte donde te pones a cantar un villancico de mierda y unos pajaritos te acompañan desde la ventana-
-sí y yo canto la estrofa y luego por arte de magia tú te unes en el coro como si hubiera estado todo ensayado, pero ojo, es todo improvisado-
-y al final te doy un beso y te digo "amor, tienes razón, lo material no importa" y sonreímos juntos a la cámara-
-y luego nuestras caras sonrientes se imprimen en una revista estilo Atalaya-
-jjajajajaj, hemoso-
-sí jajaja-
-quiero mi regalo, ahora-
-está debajo de la cama, mensa-
-ayyyy, ¡yo sabía!-
-uy!  si siempre sabe!-
-cállate- dijiste agachándote para encontrar tu regalo bajo mi cama-
-adivina lo que es-

Empiezas a analizar el envoltorio. Tocas, aprietas pero creo que aún no lo resuelves.

-mmmm, es un anillo de compromiso, cierto?!-
-jajaja, sí, miles de ellos-
-para qué quiero miles, quiero sólo uno-
-porque siempre se te pierden las cosas-
-ah, verdad-
-viste-
-ojalá no sea un anillo de compromiso, o te pego-
-idiota, cómo pensai que te voy a regalar un anillo-
-perdón, he visto muchas teleseries este último tiempo.

Tu cara de incertidumbre es la más bonita del universo. Abres con mucho cuidado el papel de regalo con diseños de gatos. Tus ojos se iluminan cuando logras ver el contenido. Se asoma tu sonrisa y siento un sutil orgullo. Pienso "pucha que te conozco, mosco". Da lo mismo el contexto, la fiesta o la celebración. Siempre es un deleite ver esa expresión tuya de felicidad.

martes, 18 de diciembre de 2012

Capítulo 47: Las reglas son las reglas


Es de día, caminamos por una calle sin rumbo definido. Llevas unas zapatillas nuevas y tu mano no se suelta de la mía. Hay un viento que reduce el calor de la tarde. Hace tiempo que no habían días con tanto sol.

-funcionó tu parche curita, ya no me molesta el zapato-
-te lo dije, vale la pena comprar en la micro-
-sí, pero igual fue chistoso que después de que compraras 10 en $100 se subiera otro vendedor ambulante que ofrecía 14 por el mismo precio-
-es que esos eran pencas, se te despegan altiro-
-él, el que más sabe de parches-
-pero obvio, te manejo toda el área parches, desde parche león, hasta parches de batería-
-que fome, es el chiste más fome que has tirado en años-
-tengo otros peores-
-¡¡¡me carga cuando dicen eso!!!-
-ella, la que le carga todo-
-en todo caso, me cargan caleta de cosas-
-a mí no, no me gustan nomás, pero no es que me carguen-
-es que tú eres fome-
-sí se-
-y rico-
-sí se-
-jajajaja imbécil-
-deberías cambiar esa palabra, ya me está aburriendo un poco-
-nunca-

Llegamos a un semáforo en rojo. En la otra vereda hay una pareja con un globo en forma de corazón.

-¿cuándo me vas a regalar uno así?-
-cuando termine contigo-
-jajajaja, ¡los odioo! Le reventaría su mierda de globo, sólo falta que caminen como las parejas flaites, el hombre abrazando a la mujer por atrás, aaaaaaaaarg ¡me carga!-
-es lo peor-
-es como que se estuviera punteando a la mina-
-wajajajaja, no podís-

El semáforo cambia a verde, la pareja del corazón se da un beso mientras todos avanzan hacia nosotros. Yo voy a cruzar pero me tiras la mano.

-¡oye! ¡Caaa-chiii-pún!- sigo tu improvisado juego y me ganas con tijera.
-¿y eso por qué?-
-si gano yo caminamos a la izquierda, si ganas tú a la derecha-
-jajajaj ya, trato hecho-

Caminamos hacia la izquierda. El día está muy bonito, está como para que las hojas de los árboles se echen a volar. En la vereda del frente un perro le huele el trasero a otro perro.

-me gustaría tener una casa con jardín como esa- pasamos por fuera de una casa con un antejardín amplio, con árboles llenos de flores coloridas.

-¿sí? A mí no mucho, me imagino que se pueden camuflar los ladrones-
-para eso voy a tener mi escopeta, apenas se mueva algo en los arbustos ¡BUM!-
-¿y si es uno de tus gatos que anda jugando en las plantas?-
-bueno, mala suerte, total tienen 7 vidas-
-oye, ¡caaa-chi-pun!- vuelves a ganar, lo peor es que con tijera de nuevo.

Caminamos hacia la izquierda nuevamente. Un gato se asoma en una reja, lo saludas. El gato te mira fijamente. Es negro con pintitas blancas.

-los gatos se arrancan de mí-
-es que tú eres feo-
-hace un rato era rico y ahora soy feo-
-lo rico no quita lo feo-
-quién lo dice-
-la noche-
-uy, que anda rápida-
-la más rápida del oeste-
-ya, apúrate en llegar a la esquina que te gano esta vez-
-lo dudo, compañero-
-si sigues ganando empezaremos a dar vueltas en círculos-
-las reglas son las reglas-

Me miras con tu cara de victoriosa, siempre ganas en todo, siempre tienes la razón en todo. Trato de pillarte todo el tiempo y nunca lo logro.

Una pareja discute afuera de una tienda de helados, ambos miramos, ambos nos quedamos en silencio. Nadie dice nada, caminamos en silencio un par de metros.

-sin picarse si gano de nuevo- me dices con tu cara de triunfadora.

Me río nomás, sé que me vas a ganar.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Capítulo 46: El Plan Lesbiana.



20 minutos de retraso. Las micros pasan, la gente se baja de ellas y tú no vienes en ninguna. En todo caso, no me preocupo, eres famosa por tu impuntualidad. Creo que es lo mejor, ya que yo también lo soy. Hoy llegué a la hora y pago las consecuencias.
Se baja un payaso de una micro y me acuerdo de tu odio a ellos, ni siquiera es miedo, como toda la gente que le teme, es odio y del más profundo.

-me gustaría matar un payaso ahogándolo con puros globos de esos que usan para hacer figuritas bobas- me dijiste una vez.

En la micro de atrás vienes tú, me ves desde adentro. Pones la misma cara de siempre, entre felicidad y culpa. Te bajas. Te despides de una niña que seguramente conociste recién. Tan sociable que saliste. Caminas hacia mí.

-¿habrá empezado ya?- me das la mano y empiezas a caminar.
-hola pos, llegai tarde y no me dai ni un beso que sea-
-pa’ qué querís un beso si te doy siempre-
-pero es un beso de saludo-
-ay, tanta formalidad, me paseo tu formalidad-
-¿ah si? Entonces pa’ que me das la mano si es una formalidad también-
-ah, ¿tú me das la mano por eso? Pensé que era porque me amabas-
-yo te la doy por eso, no sé tú-
-pero yooo…- dijiste simulando a Luis Miguel.
-ya, apurémonos mejor que vamos atrasados por culpa de no sé quién-
-uuuuuy-

Caminamos una cuadra en silencio, no es que esté enojado, a veces agotamos los temas nomás.

-¿soy muy pesada?-
-no, mensa-
-dime imbécil, me gusta esa palabra-
-bueno, imbécil-
-jajajjaa, suena bacán-
-¿te has dado cuenta que hablamos puras imbecilidades?-
-sí, por eso debe ser mi atracción por esa palabra-
-oye, me imagino que trajiste tu carnet, siempre te lo piden-
-chucha, creo, déjame ver-

Llegamos al lugar, es una especie de discoteque donde tocan bandas, hoy se presenta la Javiera Mena.

-acá está mi carnet-

Es bacán tu carnet de identidad porque es el único que he visto donde alguien sale bien en la foto. Bueno, debe ser porque eres bonita.

-Señorita, su carnet por favor- dice el guardia. Me miras y me río. Se lo pasas, el guardia observa tu foto y luego a ti, intentando compararte. Parece que quiere bromear.

-es ella, lo que pasa en que en persona es más fea- le aviso al guardia.
-cállate, imbécil- el guardia se ríe. Te entrega el carnet.
-¿cierto que se ve mejor en la foto?- le pregunto al hombre musculoso de la puerta.
-en ambas sale bonita, señorita- te dice.
-viste, ya entremos mejor-

Pasamos por un pasillo angosto, se escucha la música a lo lejos, hay luces de colores en el techo. Pagamos las entradas y llegamos a la pista de baile, hay bastante gente. Al fondo el escenario aún vacío. Los instrumentos ya están listos.

-era simpático el guardia-
-tonto, me estaba joteando-
-¿en serio? No caché-
-nunca cachai nada po oye-
-le voy a ir a sacar la cresta entonces-
-ya, yo te espero acá-
-pero acompáñame que sea, si es para demostrar mi hombría contigo-
-no, es que ya va a salir mi polola Javierita-
-ya, entonces vamos después-
-oye, y ¿con qué pretendes pegarle a ese mastodonte de la puerta?, porque te recuerdo que no tienes mucha fuerza en tus brazos, menos en tus puños-
-mmmm, me voy a comprar alguna botella de algo, no sé que venden acá aparte de cerveza, ¿venden garrafas?-
-wajajajajaj ¡imbécil!- me abrazas fuerte y me das un beso.
-ahí salió la Javierrica, mira-
-oye, eres el imbécil más lindo del universo-
-¿más que tu polola Mena?-
-mmm sí, contigo no me funciona el plan lesbiana-

domingo, 7 de octubre de 2012

Capítulo 45: Esas cosas nunca se saben

Me suena el estómago, el tuyo también. Estamos de lado acostados en la cama, mirándonos a los ojos. Nos reímos. Cada vez que ríes miras hacia abajo, vuelves a mirarme y me das un beso. No quiero levantarme y creo que tú tampoco.

-no quiero levantarme- me adivinas el pensamiento.
-quedémonos acá-
-¿habrá algo mejor que quedarse en la cama?-
-eso es como una canción de Pedropiedra o no?-
-sipo, me la sé en la guitarra-
-por qué no la tocai? hace tiempo no te veo con la guitarra-
-mira tú, yo toco la guitarra cuando quiero-
-ay, pero si te ves tan bonita guitarreando-
-tú creís que toco para verme bonita?-
-no dije eso-
-oye, yo no canto por cantar...-
-jajajaja, estúpida-
-qué quieres que te toque?-
-epa-
-yaaaaaa, que básico tu humor. Adios-

Te giraste y me diste la espalda. Estás chascona, así me gustas más. Enredo mis dedos en tu pelo y luego te beso la nuca. Prendes la radio, suena una torpe canción tropical. Nos reímos.

-mataste todas las pasiones, qué querís que te diga-
-pesaito, tú concéntrate en lo que haces-

Rodeo tu cintura con mis manos, mientras me dejo suspirar en tu oído, justo cuando encuentras en el dial una canción de Norah Jones. Te giras hacia mí. Nos besamos por más de 15 canciones y 8 tandas comerciales. Fueron puros temas bonitos y no hubo necesidad de cambiar de estación radial.

Me mordiste el labio, te mordí el tuyo. Te reíste.

-¿qué pasó?-
-nada, menso-
-y de qué te ríes?-
-de nada-
-yapo, dime-
-si no es nada oh-
-dime-
-oooh el cabro porfiao-
-qué pasó-
-estaba pensando que eres el niño que más amo en este mundo, y que si no te tuviera conmigo, yo me moriría de pena. Eso estaba pensando-

Acto seguido, te pusiste a llorar, te diste vuelta hacia la pared. Sonó una pésima balada romántica en español. Apagué la radio. Puse mi mano en tu hombro. Volví a encender la radio, cambié rápidamente hasta caer en un tema de Coldplay. No es que quiera musicalizar tu emoción, pero me pareció correcto dejarla ahí.

-estai bien?-
-no me hagai caso, son leseras mías-

Me quedé mudo por varios segundos, no sabía qué decir ni cómo reaccionar. Te abracé y entre tartamudeos por fin hablé.

-tú eres todo para mí, no sé si estás al tanto de eso, pero quiero decirte que no te pienso dejar nunca en la vida-
-no digas eso, esas cosas no se saben-
-si sé pero no tengo por qué pensar que sí-
-a veces es bueno ponerse en todas las situaciones-
-a veces, simplemente no hay que pensar y sólo hay que vivir-

Me puse arriba tuyo, me miraste, te secaste las lágrimas, se te caían los mocos. Te di muchos besos, partiendo por el cuello hasta tu nariz. Sonreíste. Me diste un beso tan suave como las sábanas recién lavadas.

-qué canción quieres que toque?-
-esa de Calamaro-
-la parte de adelante-
-esa-
-¿está afinada la guitarra?-
-puede no estarlo y a ti te va a sonar bonita igual-
-jajajaj, ridículo-

Te acomodaste en la cama, tomaste la guitarra, afinaste de oído y comenzaste a cantar. El mayor placer que tengo es verte marcar los acordes con tus pequeños dedos. No existe un momento en la vida que sea mejor.




miércoles, 19 de septiembre de 2012

Capítulo Especial: Fiestas Patrias

Corren las nubes por el cielo. Los árboles se mueven suavemente, mientras tú te comes la aceituna de la empanada. Me gusta verte comer porque lo haces concentrada y me da risa, aparte te miro porque sé que te molesta que lo hagan mientras comes.

-¿te dije que yo me tragaba los cuescos de aceitunas?-
-estai loca, cómo te los vai a tragar-
-sipo, igual que los chicles-
-que eris mula, eso te haría mal-
-bah, quién se los traga, tú acaso?-
-no, pero no te creo-
-ah no?-
-nopo, ver para creer, como dicen-
-otro día- dijiste echando a volar el cuesco.
-viste que es mentira-
-ay, nunca me crees nada, tengo que estar mostrándote todo para que me creas-
-ay, mejor vamos a elevar el volantín del Colo-Colo que compraste-
-que, si ni sabes elevar-
-nopo, y seguro tú sipo-
-obvio, para qué iba a comprar un volantín si no sé elevar-
-porque te gusta el Colo-Colo-
-obvio que no, aparte, no me gusta, sólo que a toda mi familia le gusta-
-aparte puro pierden ahora-
-aparte, tú no hables de fútbol que eres el que menos sabe de eso en la vida-
-te cayó mal la empanada o qué, que andai tan chorita-
-no, la verdad no, pero me quedó un aliento rico, dame un beso?-
-ya, pero déjame comer empanada también-

Me pasaste el resto de empanada y me lo devoré en segundos. Igual no te quedaba nada.

-listo, dame un beso-
-nopo, dámelo tú, si yo te dije primero po-
-oooooh la cabra pesaita!-
-oooooh el weón que se caga con un beso-

Me lancé sobre ti y te di un beso bien largo, sentimos el sabor a cebolla, carne y huevo impregnado en nuestras bocas.

-sale de acá, asqueroso!-
-jajajajaj, no queriai beso?-
-no, ya no, dame bebida-

Tomaste un buen sorbo de Bilz, mientras me mirabas.

-tienes un pedazo de carne en el diente-
-¿en serio?- me pasé la lengua por sobre los dientes.
-nooo, era mentira wuajajajaj-
-aja ja ja que chistosita-
-siempre caes, eres terrible menso-
-como los que están marchando más alla?-
-no no tanto.

Pasó un avión por el cielo y nos quedamos en silencio. Me miraste y sonreíste. Tenías un pedazo de cebolla en el diente.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Capítulo 44: La regla de la comida que se cae al suelo

El sol se entromete a través de la cortina y dibuja unas caras en el techo. Me hacen pensar en ese retrato hablado boliviano. Duermes a mi lado, con la almohada marcada en tu mejilla. Me acuerdo que esa es una de las cosas que te cargan y que no entiendes cómo aún no inventan unos protectores de rostro "anti-marcas de almohada". Te cubro en hombro con la frazada.

-mmmmnooo, hace calor-
-desde cuándo tan calurosa, señorita friolenta?-
-pero si hace calor po, abre la ventana porfis-
-me da flojera levantarme-
-yapo-
-después-
-yapo feo-
-anda tú-
-pero si tú estai más cerca-
-pucha pooo-
-yapo y te doy un besito-
-cha! quesaen de chantajes-
-quesaen de ser irresistible-

Me levanto y abro la ventana, no por darte la razón. Es verdad, hace bastante calor.

-quesaen de tenerte pa los mandaos, wajajaja-
-ooh, que desagradable la cabrita-
-te tengo dominado, igual que tu mami-
-blablabla-
-queda yogurt?-
-me lo comí todo anoche-
-maldito puerco-
-estaba ricoo-
-¿le pasaste el dedo?-
-sí-
-puchaa, ah pero ¿queda Chocapic?-
-sí, pero botado en el suelo-
-ah, igual pos, lo devolvemos a la caja y listoco-
-cochina, no cachai la regla de la comida que se cae al suelo acaso?-
-no, ¿cuál es esa?-
-la regla dice que si la comida que se cae pasa más de 3 segundos en el suelo, ya no se puede recoger-
-pfffffffffff, ¿quién inventó esa regla tan descriteriada?-
-ya, cómo no lo cachai, es cultura general-
-wajajaj, está en la constitución?-
-así es-
-vas a ver lo que hago con tu regla-

Te levantaste rápidamente de la cama y te pusiste a recoger todo el Chocapic del suelo. Yo me reía nomás.

-miren a la niñita, tiene hambree-
-"miren a la niñita, tiene hambreee"-repetiste con tono de burla.
-pooobrecita, no le dan comida en la casa-
-mira, llevo 152 cereales recolectados, y tú queriai botarlos-
-hágamos algo, te doy un beso por cada cereal que haya en esa caja-
-ya! pero ¿me los puedo comer igual después?-
-nopo-
-ah, entonces anda a darle tus besos a la señora de la esquina-
-prefiero comer cereal del suelo-
-qué esperas para ayudarme?-

Ganaste. Como siempre. Te ayudo a recoger, mientras me miras con la misma cara de felicidad que tienes cuando me comprometo con tus nobles y curiosas causas.

El viento mueve la cortina, la cortina dibuja figuras en el techo, las figuras tienen forma de cereal y tú de 10 Chocapic recogidos te comes 2.




jueves, 9 de agosto de 2012

Capítulo 43: ¿Hablemos de Amor?


(continuación del capitulo anterior)

Desde el borde de la cama me miraste y nos quedamos en silencio esperando a que uno de los dos dijera la primera palabra. Movías tu pie derecho en pequeños círculos. Sacaste de tu bolso una caja de Chocapic.

-¿quieres?- me dijiste estirando la caja hacia mí.

Saqué un montón  de Chocapic con mi mano izquierda, me los llevé a la boca, quedaron algunos fuera. Con mi otra mano tomé el yogurt de plátano sobre mi velador y tomé un poco. Dentro de mi boca se mezclaba todo y con mis dientes molía cada uno de los cereales. Te ofrecí el yogurt. Hiciste lo mismo que yo.

Me agaché hacia tus pies que ahora se movían en conjunto. Desaté los cordones y te quité las zapatillas. Me miraste y sonreíste como cuando uno lo hace y lo intenta disimular pero no lo logra. Tiré las zapatillas bajo la cama y tú te metiste bajo las frazadas. Te imité. Me miraste un buen rato. Yo te miré también. Ambos no pudimos evitar las sonrisas en nuestra cara. Yo abrí fuego.

-idiota-
-aweonao-
-estúpida-
-sacowea-
-imbécil-
-feo culiao-
-bonita-
-aaaaaaaaay-
-qué tanto “aaay”-
-tú que me dai rabia-
-tssss, y tú?-
-yo me porto bien-
-ya-
-oye-
-qué-
-hablemos-
-¿hablemos de amor?-
-sipo, de amor-
-yapo-
-ya, mira. No entiendo por qué te fuiste corriendo como una nena el otro día-
-ah, claro, seguro me iba a quedar a ver el espectáculo que tenías con tu amiguito-
-¿espectáculo? Te pasaste-
-bueno, el besuqueo po-
-qué????!!!!!-
-ahora lo vai a negar-
-oye, estai loco, no nos dimos ningún beso, el loco quiso pero yo nunca quise-
-¿y entonces que vi?-
-tú entraste cuando este loco se estaba acercando a mí, pero no pasó nada-
-y por qué no me paraste cuando me iba para explicarme eso, nos hubiéramos ahorrado todos estos días enojados-
-porque no voy a andar corriendo detrás de nadie, menos de alguien tan taimao y pasao a rollo como tú-
-ah, ya ahora la culpa es mía, como siempre-
-no, no sé si hay culpa, fue todo un malentendido nomás-
-pucha, esperé que me llamaras y nada-
-pucha ya perdón, igual tenís razón-
-por fin tengo la razón una vez en la vida-
-yaaaa tonto sopenco, oye estai lindo-
-blablabla-
-mírame-
-qué-

Me diste el beso más lindo y más esperado de todos los besos. La caja de Chocapic cayó desde la cama y se escuchó como se desparramaba el cereal por todo el suelo. Prendiste la radio mientras me besabas (vieja técnica tuya), empezó a sonar una canción bonita. Quise acordarme del nombre, pero no pude, soy hombre y puedo concentrarme en hacer una cosa a la vez.

-cómo se llama esta canción- me preguntaste.
-eso mismo estaba pensando-
-oye-
-qué-
-te amo-
-yo también-

Un perro ladró a la distancia. Otros varios le siguieron en coro. Un auto frenó. Se escuchó la sirena de los bomberos, ¿o de la ambulancia? No tengo idea. Te miré a los ojos y ordené tu chasquilla hacia un lado. Puse tus pelos rebeldes sobre tu oreja y te escondiste en mi cuello.

-piedra angular-
-qué cosa?- pregunté recorriendo con el dedo índice el camino de tu nuca al hombro derecho.
-piedra angular, así se llama la canción-
-ah, verdad-
-¿cuántas vueltas más nos tendremos que dar?-
-para que nos pongamos a vomitar?-
-no calza pooo-
-ay-
-oye-
-qué-
-mmm no nada, se me fue-
-cállate un rato será mejor-
-sí, verdad-