jueves, 8 de septiembre de 2011

Capítulo XXX: Chistes escritos en papeles rosados.

Todo este día ha sido ordenar, limpiar, botar los juguetes y vidrios quebrados. El terremoto fue maldadoso; destrozó mis mejores reliquias: mis gatitos de porcelana, mi cuadro de Rafiki, mi lámpara rellena con tiza que hice en quinto básico, entre otras cosas frágiles y significativas-inútiles.

Parece que el terrormoto no fue tan descriteriado con mi mamá como lo fue conmigo. Sólo se llevó en su visita un cuadro súper feo de una puesta de sol, uno de unos gatitos, unos vasos del Colo-Colo en la cocina y unas lozas que ya estaban todas trizadas. Mi papá hizo una oración en el almuerzo y dijo “Gracias Señor porque al LCD no le pasó nada”. Todos dimos las gracias, fue tan solemne que me acordé de mi bautizo. Fue tan bacán porque ocurrió a mis 13 años. Esa vez, mi papá se puso serio y dijo:

-hija, hay un invento de los señores de la iglesia que se llama Bautizo. Tú mamá y yo fuimos bautizados cuando chicos, pero nosotros no lo quisimos hacer contigo porque pensamos que sería más justo preguntarte si te interesa eso o no.

-papá, sé lo que es, pero… ¿qué gano con eso del bautizo?

Mis papás se miraron y guardaron silencio. Pensé un plan y dije.

-ya, miren. Quiero vestirme de blanco como novia, que nos tomemos de las manos en la mesa, que ustedes digan algo bonito, y que después yo me suba a la mesa y tire de una piñata con forma de ángel, llena de dulces y de chistes escritos en papeles rosados.

Mis padres se miraron de nuevo y al unísono dijeron: “trato hecho”.

Así fue. El siguiente fin de semana estuvimos en familia sentados a la mesa; comiendo arroz con palta, un trozo de carne, ensaladas de tomate, lechuga y apio. Tomamos champaña para niños. Mi papá habló con solemnidad (me encanta esa palabra) y al final, vino la esperada piñata. Me subí a la mesa, tiré de una lanita blanca atada al ángel y liberé miles de chistes en doble sentido, chistes machistas, feministas, chistes racistas, homofóbicos, chistes blancos, macabros, políticos, y los mejores: chistes de la teletón.

Con eso yo ya estaba bautizada. Fue la mejor experiencia de mi vida. Y me ha servido bastante porque me ha ido súper en lo que llevo viva. Eso creo, aunque igual soy joven. En realidad no puedo decir eso aún. Habrá que esperar para ver si mi bautizo sirvió de algo.

Volviendo con el tema de la semana, mi mamá me contaba que durante el sismo pensó en que se acabaría el mundo y que mi papá se había reído tan fuerte de ella, todo esto mientras el terremoto ocurría. Mi mamá del espanto se quedó paralizada, mientras que mi papá siguió acostado intentando dormir.

Mi papá está tan loco, pero yo le creo todo, es de esas personas que uno quiere guardar como amuletos, o como esa anécdota graciosa que uno intenta recordar para siempre, o como ese dulce sabor de un licor nunca antes probado. Es como una de esas cuestiones donde venden completos y cafés al lado de las gasolinerías en plena carretera. No, no sé, es como ver Bugs Bunny de vez en cuando.


Lunes, 18 de octubre de 2010 (01:35:14)

Capítulo XXIX: Refugio Juntos Podemos Caleta

Lo peor ha pasado, parece. Ya estás en casa. Me llamaste y me contaste que tus papás y tu hermana están bien. Tus parientes del sur también sin novedad. Tus cuadros de fotos, rotos en el suelo, tu montaña de tapitas, ídem. Me dijiste que tu cama caminó y que te daría miedo dormir de nuevo. Dijiste que planeabas una forma de evitar tener sueño, como por ejemplo, echarle cucharadas de café a todas las comidas, aunque tuviera mal gusto, o fuera de mal gusto.
Dijiste también que verías Lost entera de nuevo. Me explicaste que si uno no piensa tanto, el cerebro no se cansa y así no es necesario dormir, me advertiste que yo tenía que hacer lo mismo que tú y que me prohibías que pegara la más mínima pestañeada.

Me mandaste escaneado un plano con un subterráneo que vamos a construir debajo de mi casa, claro, como si mi madre me fuera a dar permiso, pero hasta eso lo tienes planificado. En el plano del “Refugio Juntos podemos caleta” (como lo llamaste) aparece una pieza-taller donde mi madre podría trabajar en sus costuras. Para ser más específico el espacio designado a mi madre se trataría de la Fig. 8 en el plano. La figura 3 y más importante, según tú, es la Pieza del Legado, donde tú y yo seríamos los encargados de mantener la especie humana. Esa fue mi pieza favorita, la tuya también.

Te dije que el problema en el plano era que al lado de la Pieza del Legado figuraba el dormitorio de tus padres y que sería incómodo trabajar, con sus parientes habitando al otro lado de la pared. Estuviste de acuerdo y lo cambiaste de inmediato por la sala de Estudio, que sería la más aburrida y menos visitada, según tus estadísticas y análisis.

Me dio risa que existiera la figura 666, número que se saltaba de los demás (el último número consecutivo asignado era el 17). Me explicaste que era para darle una carga especial a esa pieza, ya que se llamaba “La Caldera del Diablo” y se trataba de una habitación diseñada para construir armas, tanto blancas como negras y de colores. Me dijiste que teníamos que preparar de todo, porque no sabíamos con que mal lucharíamos. Me trataste de explicar que habrían estantes separados para distintas amenazas, por ejemplo: para Vampiros, zombies, soldados gringos, árabes, fanáticos religiosos, presos políticos, androides, monstruos del espacio, momias, humanos mutantes, vikingos, samuráis, luchadores de box, esclavos negros, caníbales y reptiloides.

En el refugio habría dos baños, porque como viviríamos dos familias, la tuya y la mía, uno solo se haría escaso. Mi mamá sería la cocinera, porque según tú cocina más rico que la tuya, pero tu mamá al contrario sería la encargada de los desayunos.

Dejamos de hablar por teléfono porque tu mamá te retó aclarándote que por estos días había que hacer sólo llamadas urgentes, dijiste esa frase imitando a tu madre.

Te dije que no me conectaría porque quería jugar El Padrino. Te enojaste. Eres muy Mañosa.

Ojala se calme todo, se calmen las placas, las tierras y los noticiarios; para que así vuelvas pronto a la casa para pensar en nombres con la letra A.

Capítulo XXVIII: Que fome son los terremotos.

Estamos en silencio. Hasta con el mínimo ruido o crujido nos miramos como diciéndonos “hay que correr”. Insistes en llamar a tu casa, pero nada, las líneas telefónicas no están disponibles. No te dejé ir. Está todo oscuro, te podría pasar algo en las calles.

Nos alumbramos con velas. Estamos los cuatro: mi mamá, mi hermana, tú y yo. Te tomo de la mano por debajo de la mesa. Me acuerdo de la canción. Te sonríes.

Mi mamá se come las uñas, mi hermana no dice nada, sólo intenta leer una revista con la poca luz que da la vela. Yo te miro y te digo:

-quizás se va a acabar el mundo-
-ay, hijo no digas tonteras-
-pero puede ser pos-
-oye, estúpido, no asustes a tu mamá, que ya no quedan uñas-
-pero imagínate, qué pasaría si esto fue en todo el mundo-
-fue sólo en Chile, lo escuché en la radio- interviene mi hermana.
-sí, pero como somos de egocéntricos, quizás no han puesto atención a las noticias de afuera-
-oye, por qué no sales a mirar a ver si están lloviendo meteoritos mejor- me dices enojada.
-pucha que son-
-no pongai esa cara, no es el momento de decir esas cosas-
-¿puedo hacer un chiste del Papa?
-tampoco-
-entonces qué puedo hacer-
-quedarte sentado y callado-
-que fome son los terremotos-
-no si van a ser entretenidos- interviene mi hermana.
-uuuuuh ya, no digo nada-
-sería lo mejor- dicen las tres mujeres al unísono-

Se ríen.

Qué poca tolerancia, que rabia. Que ataosas las mujeres, pienso. Se me ocurren unas teorías buenas sobre el inminente fin del mundo, pero me las guardo, no les diré nada. Total, cuando se cumplan, ahí me dirán “tenías razón”.

Tontas incrédulas, no ven la realidad. No las pesco. Las tres me ignoran y conversan sus cosas serias tratando de salvar el mundo.

-Mejor voy a comer helado- digo levantándome.
-tráeme- dicen de nuevo las tres al mismo tiempo.

Las miro con rabia, me hacen caritas de ternura. Mujeres, como las odio.


Viernes, 27 de agosto de 2010 (14:03:10)

Capítulo XXVII:

Silencios y más silencios. Fríos y nosotros sin sentirlo. Interrumpiste.

-podría venir una ola que nos tape a todos-
-¿onda "el otro yo?"-
-sí-

Silencio. Ya no.

-si se acaba el mundo el 2012, no estaría tan mal para mí-
-¿por qué?-
-porque sí, las cosas nunca anduvieron bien...-
-¿conmigo?-
-no me refiero a eso-
-¿entonces?-
-a todo, todo está mal desde siempre-
-ay, pa qué tan existencial-
-bah, si te molesta dímelo-
-no he dicho que me moleste-
-recién lo dijiste-
-no-
-¿y tú, acaso estás conforme con lo vivido?-
-contigo sipo-
-¿puedes ir más allá de esta habitación en tu respuesta?-
-no, para mí este es mi mundo y lo de afuera no existe-
-no puedes decir eso...-
-¿por qué no?-
-sabes, me cargan tus porqués-
-me carga tu 2012-
-me cargó la película-
-eso sí-

Silencios que abundan hoy. Se repiten y suenan mis tripas.

Es como si no hubiera nada más que decir, nada más que agregar. Ahora, contradices mi afirmación.

-quisiera ver a la gente espantada corriendo por las calles-
-jajaja-
-sería un lindo placer-
-sería toda una experiencia-
-sería bonito ir de la mano contigo y felices mientras todos gritan-
-sería más bonito besarte acá mientras se hunde la tierra-
-sería más bonito ir cayendo hacia la lava, pero de la mano-
-todo siempre de la mano-
-me gustan tus manos po-
-léemelas-
-ya lo hice, acuérdate, decían puras ordinarieces-
-mis manos son puritanas-
-mentira-
-sí-
-a veces quiero morir joven-
-quiero preguntar por qué, pero no lo haré-
-más te vale-


Te miro un rato, miras el techo solamente y te quedas en silencio. Yo también pero siempre mirándote.
Te ves tan guapa que me das rabia. Siento que todos te mirarían y me dan náuseas los jotes.

-un niño en la calle me dijo bonita-
-lo eres-
-me dio una cosa en la guata-
-de qué tipo-
-del tipo profecía barata-
-explícame eso último-
-nunca-


Lunes, 19 de Abril de 2010 (03:28:05)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Capítulo XXVI: La hora del diablo.

Son las 3:33. La hora del diablo me dijiste el otro día. En realidad me lo dices siempre.


-oye tápame bien porfis-
-pero si tú te llevai toda la ropa siempre-
-tú no sabes hacer la cama, ese es el problema-
-tú no sabes dormir, ese es tu problema-
-oye está temblando...-
-sí, se mueve cuático-

Prendo la luz, miramos a nuestro alrededor. Todo comienza a moverse más fuerte. Me imagino que todo temblor se debe sentir con más fuerza en un piso más alto, como el mío. No me preocupo. Luego sí.

-¡esto no es un temblor!-
-¡pololo, no te vayas!- me dices sujetándome en la cama, mientras yo pretendo levantarme hacia la puerta.
-¡tenemos que bajar, ven!- se corta la luz. Quedamos a oscuras.
-¡no, no, escúchame! ayer soñé que se acababa el mundo y no te alcanzaba a ver, si se acaba ahora no quiero que pase eso-

Te miro fijamente. Me abrazas fuerte. Mi mamá me grita desde el primer piso. Me quedo contigo. Todo se mueve, todo pareciera que se fuera a caer. Mi mamá sigue gritando. Suena a...no sé como explicarlo. Suenan crujidos y cosas que se rompen. Se caen todas las cosas. ¿Cuánto lleva esto?

De pronto, comienza a parar. Se acabó. Sí, se acabó.

-ya pasó-
-no se acabó el mundo parece-
-parece que no, ¿estai bien?-
-sí, no tenía miedo-
-yo un poco sí-
-vamos a ver a tu mami-
-sí-
-oye-
-¿qué?-
-ponte pantalones ¿querís?-
-pero hay que bajar rápido, puede pasar algo de nuevo-
-tonto, a lo más vendrá una réplica, nunca un terremoto igual de fuerte-
-qué sabes tú-
-lo vi en una película-
-las películas mienten-
-y tu mamá también-
-por qué-
-es una película-
-si sé-
-no la he visto-
-yo tampoco-
-cuando vuelva la luz la veremos-

Jueves, 11 de marzo de 2010 (03:05:47)

Capítulo XXV: Moco con sangre.

Hace días que no hacemos nada interesante. Hace días que no existe un panorama.
¿y es necesario?

Miras el techo. Fumas en silencio. Hace días que comenzaste a fumar más. No me molesta, me preocupa solamente.

Pienso en tu última frase pronunciada...por ahora: "pienso que el destino es una pieza sin salida".
Reflexiono sobre eso. Hace días que pienso mucho en temas... ¿existenciales?
Me gustan las teorías de conspiraciones, los enigmas del universo, los misterios sin resolver, ¿existen los ovnis?

"Es como tu tesis"- me dijiste cuando te conté sobre mi interés por todos esos acertijos de la humanidad.

-oye, pero ¿tú crees que existen los ovnis?-
-pucha no lo sé, me gustaría saberlo, sólo para dejarte tranquilo.
-¿te molesta que hable del tema?-
-no, no me refería a eso. Me gustaría saber la verdad para contártela a ti primero y así serías feliz sabiéndolo...¿o no?-
-mmm sí, aunque creo que en este mundo se resuelve un misterio y se abre otro-
-pucha oh-
-ya, perdón, que latero-
-no menso-

Silencio de exactamente 26 segundos. El 6 es un número bien feo y no es que sea supersticioso, aunque es verdad; manejo varias teorías sobre el 666.

Ahora me dices:

-oye quiero un chicle con sabor raro, así como plátano-melón, no sé-
-vamos a la plaza y compramos algo-
-no pucha hace frío po-
-pero cómo-
-anda tú-
-ajajajjaja, que patúaaa-
-ya pero abrázame entonces-
-ya pero dime si crees en el anticristo-
-no le creo ni a Omar Gárate, le voy a creer al anticristo-
-pucha-
-mira si llega el anticristo, tú me salvas-
-bueno-
-trato hecho-
-trato hecho-

Apagas el cigarro. Te das vuelta hacia mí. Me miras, sonríes tan coqueta. Me gusta.
Me besas. Tomas de la Bilz. Agregas:

-tengo como un moco con sangre, me pica la nariz caleta-
-¿te lo saco?

Jueves, 11 de marzo de 2010 (01:39:24)

Capítulo XXIV: ¿Qué pasa si me muero mañana?.

Nos miramos y nos reímos. Nos miramos y nos gustamos. Nos miramos y creo que pensamos las mismas cosas. Mato al silencio con cuatro palabras.

-¿y cómo se dice?-
-¿cómo?-
-¿quieres pololear conmigo?-
-jajaja, pero no así-
-¿cómo no así?-
-tiene que ser con más emoción-
-weona, vai a pololear conmigo o qué wea!-
-así sipo-
-responde po chuchetumare-
-sí oyeee, puta el weón insistente-

Risas. Besos. Caídas. Estranguladas. Sonido de besos. Silencio. Lo mato con tres palabras.

-¿y ahora qué?-
-ahora somos pololos po-
-¿y qué cambia?-
-eeehh...-
-ahora te diré polola-
-por ejemplo-
-y tú me dirás pololo-
-justamente-
-y haremos cosas de pololos-
-sipo-
-me refiero a COSAS de pololos-
-como siempre nomás-
-chaaaaa, jajaajaja-
-siempre fuimos cursis-
-sí, tienes razón-

Vueltas, giros, tropiezos, besos, tornados, remolinos, terremotos, huracanes, imanes, talismanes.

Tomas la guitarra y sales a la ventana. Miras afuera. Yo bostezo y me estiro. Ya sé lo que vas a decir.

-quiero fumar-
-están ahí en el suelo.

Me pasas la guitarra, recoges la cajetilla. Intento tocar una canción. Prendes un cigarro y veo como el humo sale de tu boca hacia el cielo.

-¿qué pasa si me muero mañana?-
-¿que pasa conmigo?-
-sí-
-me muero también-
-no, tonto, tú sigues tu vida-
-no, gracias-
-córtala, queris?-
-te quiero po-
-yo te amo-

Miras hacia afuera. Me gusta un gesto tuyo al fumar, es como de pensativa, demasiado intelectual, me encanta.

Me pasan unas cosas en el estómago. Toco algo en la guitarra, llevas el ritmo con tu pie.
El viento atrae tus cabellos hacia tu rostro. Yo siempre te los quito de encima. Ahora tú lo haces. Me miras en silencio. Yo canto y desafino.

-me gustai más cuando cantai-
-que pesada-
-no estoy bromeando-
-terrible desafinado-
-no, espérate nomás que termine de fumarme este y te tiraste-

-TILLO-
Domingo, 13 de diciembre de 2009 (15:15:14)