(me aburrí de los números romanos)
Tercera Temporada:
Salí de tu casa mirando el suelo. Caminé apurado. Escuché partir el auto de Demetrio y no miré. Escuché como no me llamaste para que no me fuera. No me importó. En verdad sí y mucho. Yo nunca me enojo y creo que esta vez lo estoy.
La gente conversaba como si nada, los autos transitaban como si nada. Yo caminaba rápido con ganas de encerrarme en mi pieza y poner algún disco de principio a fin y ponerlo de nuevo si es que era necesario. Llegué a mi casa, subí las escalas, cerré la puerte. No lo hice fuerte, pero me tenté a hacerlo.
Me tiré a la cama. Me puse a pensar en un montón de leseras que casi ni las puedo detallar. Pensé en cuando te conocí, las primeras veces que te vi, la forma en que se me apretaba el estómago cuando me mirabas a los ojos. Recordé también cuando fuimos a comer galletas y yo decía tonteras y tú te reías y me parecías la más linda y yo el más idiota. Y por cada chiste que te sacaba, miles de sonrisas tuyas me ponían la cabeza a volar. Yo me enamoré altiro de ti. No lo pensé dos veces ni tres. No tuve que esperar nada para eso. Guardo hasta ahora cada una de esas palabras que me decías, cada uno de esos chistes que tirabas, cada gesto que hacías al reírte o al decir palabras feas.
Me acordé de cuando te caiste en la escalera del Metro, cuando lloraste en el cine porque se te cayó un helado. Me acordé de la cara que pusiste cuanto te dije que me pasaban cosas con tu cuello, o cuando te dije que si te seguías tomando el pelo yo me iba a enamorar de ti. Me acordé cuando me tiraste un escupo en la espalda y te hiciste la tonta todo el camino. Eso en verdad fue feo.
Uno es tan tonto cuando te gusta alguien, pero a la vez es tan bonito que no puedo pensar sólo en lo inseguro que me siento después de verte con ese tipo.
No puedo dejar de recordar cosas y me agota. Te veo con tu polera blanca con líneas negras, con tu polera rosada con letras feas, con tu polera rota en el hombro derecho. He sumado tantos momentos contigo que podríamos hacer un DVD de Grandes éxitos.
Lo que más me carga es que ha pasado una hora y no me llamas. Salí de tu casa y no me detuviste. Por lo que veo, no tienes palabras para explicarme lo que pasó. Pero en el fondo, no puedo llorar ni sentirme deshecho porque así como las cosas se inician también se acaban. Eso pienso ahora.
¿eso pienso ahora?
El celular permanece en mi velador y no acusa tu llamado. Creo que dormiré lo que queda de tarde. Mi cabeza sigue pensando pero ya no quiero. Se me ocurren historias donde tú me dejas por Demetrio, o tú vienes y me asesinas, o viene Amalia y me besa. El pensamiento debería tener un botón de apagado. Siempre lo he pensado.
miércoles, 27 de junio de 2012
martes, 26 de junio de 2012
BRIGIDA & ABDON ESPECIAL INVERNAL: Un Abrazo Promedio
Afuera llueve. Llueve con ganas. Me da risa cuando me dices “te tengo ganas”.
Me acuerdo la segunda vez que te vi. También llovía y nos juntamos en la Quinta Normal para imaginar “en terreno” cómo sería “El Primer Circo de Puros Mimos”. Desde la vez que te vi, cuando me diste un bombón, hasta esa vez en la Quinta Normal habíamos hablado un montón por el chat y de esas conversaciones salió ese proyecto, que según tú sería un éxito rotundo. Yo te sugerí que quitáramos la palabra “puros” al título, pero dijiste que eso le daba el toque de barrio al asunto.
La idea era montar la carpa del circo en plena Quinta Normal y teníamos que ir allá para tomar medidas del terreno, para ver dónde era el mejor lugar sin árboles, etc, etc. Así que ahí estábamos, bajo la lluvia torrencial en medio del parque. No había nadie, pero estaba abierto. Llevabas una parka y unas botas moradas. Tenías la cabeza descubierta y te estabas mojando toda. Te presté mi gorro favorito que llevaba puesto. Algo mencionaste cuando lo viste pero no recuerdo bien qué era. Traté de ponerlo en tu cabeza con mucho cuidado, porque suelo ser torpe para esas cosas.
-oye, gracias pero sin tirarme el pelo ya?-
-pucha, perdón-
-jajajja, que eres tierno-
-por qué-
-porque lo eres, mírate la cara-
-yapo, para de humillarme, eso es lo peor que te puede decir una niña-
-yaaaaa, le pusiste color ahí zii-
-¡pero si es verdad!-
-la ternura está subvalorada-
-¿tú crees? Es que soy inseguro, no sé-
-la inseguridad también está subvalorada-
-pucha, no quiero ser wini de pu-
-aaaaaaaaay, ya, mira. Quédate parado aquí- me agarraste las mejillas- y mírame a los ojos- me quedé en silencio y te hice caso- tú eres tierno y por lo mismo, más lindo de lo que te imaginas. No deberías avergonzarte por cómo eres. Eres un bacán y punto-
Te fuiste caminando parque adentro. La lluvia caía tan fuerte, yo estaba mojado entero. Parecía como si me hubiera lavado el pelo recién. Te seguí hasta que te detuviste.
-acá encuentro que es perfecto para el circo-
-sí? Por qué?
-porque mira, la luz entra tan bonita por esos árboles y acá se forma como un círculo, ideal para montar la carpa-
-oye y una pregunta, con todo respeto-
-sí, dime-
-por qué un circo de puros mimos-
-porque son calladitos, como tú-
-pero los calladitos somos lo peores-
-eso está por verse-
-ajá-
-nada de ajá y vamos sacando la huincha-
Me reí, pero tu no. Saqué la huincha que le pedí a mi mamá, la que usa para tomarle medidas a sus clientes. Te miré de nuevo y te reíste. Ahora sí que sí.
Esa día llovió hasta el anochecer. No andaba nadie en las calles. Los charcos en el suelo se querían apoderar de toda la superficie. Pese a todo, logramos la meta. Creo que cuando nos sentamos a descansar en una banca te dije una indirecta, pero tú nunca la entendiste. Igual mejor, porque soy pésimo para esas cosas, al final las cosas pasaron nomás. Me acuerdo que te hice cariño en el pelo y luego te paraste. Yo no sabía qué pensar en realidad. Pero me quedé tranquilo cuando al despedirnos me abrazaste más segundos de lo que dura un abrazo promedio. Es curioso ese concepto. ¿Te has puesto a pensar en cuántos segundos es lo que tiene que durar un abrazo para dejar de ser un abrazo normal?
Me acuerdo la segunda vez que te vi. También llovía y nos juntamos en la Quinta Normal para imaginar “en terreno” cómo sería “El Primer Circo de Puros Mimos”. Desde la vez que te vi, cuando me diste un bombón, hasta esa vez en la Quinta Normal habíamos hablado un montón por el chat y de esas conversaciones salió ese proyecto, que según tú sería un éxito rotundo. Yo te sugerí que quitáramos la palabra “puros” al título, pero dijiste que eso le daba el toque de barrio al asunto.
La idea era montar la carpa del circo en plena Quinta Normal y teníamos que ir allá para tomar medidas del terreno, para ver dónde era el mejor lugar sin árboles, etc, etc. Así que ahí estábamos, bajo la lluvia torrencial en medio del parque. No había nadie, pero estaba abierto. Llevabas una parka y unas botas moradas. Tenías la cabeza descubierta y te estabas mojando toda. Te presté mi gorro favorito que llevaba puesto. Algo mencionaste cuando lo viste pero no recuerdo bien qué era. Traté de ponerlo en tu cabeza con mucho cuidado, porque suelo ser torpe para esas cosas.
-oye, gracias pero sin tirarme el pelo ya?-
-pucha, perdón-
-jajajja, que eres tierno-
-por qué-
-porque lo eres, mírate la cara-
-yapo, para de humillarme, eso es lo peor que te puede decir una niña-
-yaaaaa, le pusiste color ahí zii-
-¡pero si es verdad!-
-la ternura está subvalorada-
-¿tú crees? Es que soy inseguro, no sé-
-la inseguridad también está subvalorada-
-pucha, no quiero ser wini de pu-
-aaaaaaaaay, ya, mira. Quédate parado aquí- me agarraste las mejillas- y mírame a los ojos- me quedé en silencio y te hice caso- tú eres tierno y por lo mismo, más lindo de lo que te imaginas. No deberías avergonzarte por cómo eres. Eres un bacán y punto-
Te fuiste caminando parque adentro. La lluvia caía tan fuerte, yo estaba mojado entero. Parecía como si me hubiera lavado el pelo recién. Te seguí hasta que te detuviste.
-acá encuentro que es perfecto para el circo-
-sí? Por qué?
-porque mira, la luz entra tan bonita por esos árboles y acá se forma como un círculo, ideal para montar la carpa-
-oye y una pregunta, con todo respeto-
-sí, dime-
-por qué un circo de puros mimos-
-porque son calladitos, como tú-
-pero los calladitos somos lo peores-
-eso está por verse-
-ajá-
-nada de ajá y vamos sacando la huincha-
Me reí, pero tu no. Saqué la huincha que le pedí a mi mamá, la que usa para tomarle medidas a sus clientes. Te miré de nuevo y te reíste. Ahora sí que sí.
Esa día llovió hasta el anochecer. No andaba nadie en las calles. Los charcos en el suelo se querían apoderar de toda la superficie. Pese a todo, logramos la meta. Creo que cuando nos sentamos a descansar en una banca te dije una indirecta, pero tú nunca la entendiste. Igual mejor, porque soy pésimo para esas cosas, al final las cosas pasaron nomás. Me acuerdo que te hice cariño en el pelo y luego te paraste. Yo no sabía qué pensar en realidad. Pero me quedé tranquilo cuando al despedirnos me abrazaste más segundos de lo que dura un abrazo promedio. Es curioso ese concepto. ¿Te has puesto a pensar en cuántos segundos es lo que tiene que durar un abrazo para dejar de ser un abrazo normal?
miércoles, 6 de junio de 2012
Brígida & Abdón Capítulo Especial Bailable: Lo Que Te Decía Cuando Bailábamos
Me acuerdo cuando estabas terrible feliz bailando. Me miraste, te reíste sola y te acercaste a mi oído. Gritando, porque el alto volumen de la música lo hacía necesario, me dijiste:
-¡podrían poner el meneito!-
-pero como que no pega con I wanna be sedated-
-cómo que no! las dos me las bailo cagá de la risa-
-anda a pedírsela al DJ-
-no, tay loco-
-se te consume-
-cállate y baila nomas ooooooh esta es buena!-
Sonaba The Magnificent Seven. Había un tipo bien borracho que bailaba solo al medio de la pista. Te veías tan feliz y me gustaba porque no te quejabas por nada. Estaba lleno de gente súper loca, pero a ti te daba lo mismo, sólo disfrutabas y sonreías. De nuevo te acercaste y me gritaste en la oreja:
-oye! bailai bonito-
-¿qué?-
-que bailai bonito!
Te alejaste y me miraste a los ojos. Volviste a acercarte.
-bailai como dando unos saltitos lindos!-
-jajaja, no sé bailar, bailo pésimo!!-
-pésimo baila él!-
Apuntabas a un tipo de polera rayada que parecía bailar a lo "wachiturro".
Era chistoso reírse de todo lo que pasaba. Un tipo tenía un vaso en la cabeza y no se le caía, a pesar de menearse al ritmo de "Girls and Boys" de Blur. Había una rubia muy motivada cerca de la barra. Te dije que era como "Coyote Ugly" y te reíste harto rato. Dijiste que no te daba la valentía para pararte sobre la barra y prenderle fuego. Te dije que te creía capaz.
-calmao, voy por fuego-
Fuiste al baño y te tuve que esperar bailando solo. Volviste, nos miramos y entendimos que era momento de marchar. Para salir del lugar tuvimos que recorrerlo bailando al ritmo de una canción super noventera. Pucha, soy el peor con los nombres.
Nos dolían tanto los pies. Nos fuimos cantando el meneito. Tú me enseñaste a bailarlo.
-oye pero es el "meneaito", no el "meneito".
-como sea, la wea se baila de la misma forma.
-ella la Maura Rivera, la cocotera.
-estai picado, Rodrigo Díaz?-
Vimos pasar al curaito que bailaba solo al medio de la Disco. Se tambaleaba de lado a lado.
Camino a tomar la micro te dije un chiste y no lo entendiste.
-eso era lo que te decía cuando bailábamos. No te acordai?-
-es que quizás no te escuché bien-
-estabai curá-
-sí, caleta-
-faltó tomarse algo más pa lograr el Coyote Ugly-
-faltó más nariz tuya en mi mejilla-
Tenía mi nariz helada y tus manos también lo estaban. No había nadie en la calle y yo estaba silbando una canción bien bonita que no recuerdo el nombre, apenas me acuerde te digo.
La luna tenía forma de sonrisa y parecía que caminábamos directo hacia ella.
Jueves, 07 de junio de 2012 (02:40:56)
-¡podrían poner el meneito!-
-pero como que no pega con I wanna be sedated-
-cómo que no! las dos me las bailo cagá de la risa-
-anda a pedírsela al DJ-
-no, tay loco-
-se te consume-
-cállate y baila nomas ooooooh esta es buena!-
Sonaba The Magnificent Seven. Había un tipo bien borracho que bailaba solo al medio de la pista. Te veías tan feliz y me gustaba porque no te quejabas por nada. Estaba lleno de gente súper loca, pero a ti te daba lo mismo, sólo disfrutabas y sonreías. De nuevo te acercaste y me gritaste en la oreja:
-oye! bailai bonito-
-¿qué?-
-que bailai bonito!
Te alejaste y me miraste a los ojos. Volviste a acercarte.
-bailai como dando unos saltitos lindos!-
-jajaja, no sé bailar, bailo pésimo!!-
-pésimo baila él!-
Apuntabas a un tipo de polera rayada que parecía bailar a lo "wachiturro".
Era chistoso reírse de todo lo que pasaba. Un tipo tenía un vaso en la cabeza y no se le caía, a pesar de menearse al ritmo de "Girls and Boys" de Blur. Había una rubia muy motivada cerca de la barra. Te dije que era como "Coyote Ugly" y te reíste harto rato. Dijiste que no te daba la valentía para pararte sobre la barra y prenderle fuego. Te dije que te creía capaz.
-calmao, voy por fuego-
Fuiste al baño y te tuve que esperar bailando solo. Volviste, nos miramos y entendimos que era momento de marchar. Para salir del lugar tuvimos que recorrerlo bailando al ritmo de una canción super noventera. Pucha, soy el peor con los nombres.
Nos dolían tanto los pies. Nos fuimos cantando el meneito. Tú me enseñaste a bailarlo.
-oye pero es el "meneaito", no el "meneito".
-como sea, la wea se baila de la misma forma.
-ella la Maura Rivera, la cocotera.
-estai picado, Rodrigo Díaz?-
Vimos pasar al curaito que bailaba solo al medio de la Disco. Se tambaleaba de lado a lado.
Camino a tomar la micro te dije un chiste y no lo entendiste.
-eso era lo que te decía cuando bailábamos. No te acordai?-
-es que quizás no te escuché bien-
-estabai curá-
-sí, caleta-
-faltó tomarse algo más pa lograr el Coyote Ugly-
-faltó más nariz tuya en mi mejilla-
Tenía mi nariz helada y tus manos también lo estaban. No había nadie en la calle y yo estaba silbando una canción bien bonita que no recuerdo el nombre, apenas me acuerde te digo.
La luna tenía forma de sonrisa y parecía que caminábamos directo hacia ella.
Jueves, 07 de junio de 2012 (02:40:56)
martes, 14 de febrero de 2012
Capítulo XXXIX: Te presento a mi pololo
Hoy día se va Demetrio y las niñas. Han estado empacando y ordenando la pieza. Yo les ayudé en lo que pude. Le dije que no se preocuparan, que yo terminaba de ordenar, pero Demetrio quiso dejar todo tal cual estaba cuando llegaron.
Me despedí de las niñas, las abracé, les dije que se cuidaran, me dijeron que sí. Me dieron las gracias por todo, y me dijeron que era linda. Ahí me emocioné un poco, ahí se asomó de nuevo el perfil maternal y tierno, ese que nunca soy.
Las niñas hicieron unos dibujos en un cuaderno que les presté. Los miraba mientras terminaban de ordenar sus cosas. Habían un montón de paisajes de cerros con casas y árboles y ríos. Lo divertido era que apenas avanzaba las hojas del cuaderno, la casa del paisaje se iba deteriorando más y más. Ya sea por tamaño, por el color, por la calidad de los trazos. En realidad no es divertido, pero era lo único que cambiaba al pasar las hojas. Todo lo demás se mantenía tal cual.
Las niñas estaban listas. Demetrio también. A Estefanía le pasé un yogurt de damasco y a Francisca uno de frutilla.
Los acompañé a la puerta, un auto los esperaba afuera. Demetrio llevaba el bolso verde. Lo dejó dentro del auto y vino a despedirse de mí. Me acordé de que le tenía un regalo. Le dije que me esperara. Fui a mi pieza, busqué la foto del perro "pirata", dentro de mi cajita con quiltros vagos. Pensé que sería un bonito regalo. Me doy vuelta para dirigirme a la calle y está Demetrio en mi pieza.
-me asustaste, tonto- me río, con el corazón a full.
-es que te quería dar un abrazo, y allá afuera hay mucha gente-
Se acerca y me abraza, fuerte. También lo abrazo, después de todo igual me cae bien.
-gracias por todo-
-no tienes por qué agradecer-
-sí, te portaste un siete con las niñas y conmigo igual-
-no podía ser de otra forma, hay que ayudarse frente a estas catástrofes-
Demetrio detuvo el abrazo para mirarme con ternura. Me volvió a abrazar.
-espero volver a verte por ahí- dijo.
-yo creo que nos toparemos en alguna parte-
-también lo creo, y conversaremos sobre el amor y otras cosas complicadas-
-jajaja, me encanta, me encanta complicarme la vida con preguntas tontas-
Demetrio detuvo el abrazo nuevamente, me miró a los ojos, pasó por mi boca y luego hacia mi oreja derecha. Quitó unos pelos que tenía y los ordenó tras ella. Lo hizo muy lento y admito un nerviosismo en mí.
Los siguientes segundo parecieron eternos. Podría haber ido a almorzar, haber comido el postre y haber vuelto al lugar, antes de que Demetrio retomara sus palabras. A propósito de postre, hoy comimos semola con leche, de esa exquisita que hace mi madre, yo creo que su única especialidad. La que mejor cocina en esta vida es tu mamá. Podría llamarla "suegra" a esta altura.
-te quería decir una cosa- dijo Demetrio muy cerca de mi oído.
-sí, dime- admito que me puse bastante nerviosa.
-si te dijera que te quiero dar un beso, lo pensarías?-
-Demetrio, ¿esto es un tema de ego, o qué?-
-jajajja, eres más segura de lo que crees-
-quizás, algunas cosas las tengo claras-
-en todo caso, no fue...-
-un intento de jotearme?-
-...que pensara que no podrías negarte-
-sonó así-
-es que en verdad...-
Demetrio frenó su frase y no sé si esperaba que yo le dijera "adelante, sigue con la historia" o qué. Me puse muy incómoda, sabía que lo que venía no era bueno. Quería irme, quería que se fuera. La cosa se le estaba yendo de las manos.
-...es que en verdad, lo pensé mucho y tengo muchas ganas de darte un beso-
Demetrio tenía su cara muy cerca de la mía, me miraba fijo y su boca se acercaba a la mía. Miré sus labios. Miré sus ojos. Me sujetó fuerte desde la espalda, me dio un poco de miedo. Casi sentía su respiración sobre mi. Me quedé paralizada, en estado de shock.
Golpearon la puerta. Me asomo por sobre el hombro de Demetrio. Es Abdón.
-h-hola, Demetrio, te presento a mi pololo.
Demetrio saluda a Abdón. La escena es ridícula. Abdón me mira. Tocan la bocina afuera. Demetrio dice que se tiene que ir, se despide de un beso en la mejilla y la de la mano a Abdón. Se retira. Abdón me queda mirando. Por mucho tiempo.
Abdón se retira también.
FIN DE LA SEGUNDA TEMPORADA
Me despedí de las niñas, las abracé, les dije que se cuidaran, me dijeron que sí. Me dieron las gracias por todo, y me dijeron que era linda. Ahí me emocioné un poco, ahí se asomó de nuevo el perfil maternal y tierno, ese que nunca soy.
Las niñas hicieron unos dibujos en un cuaderno que les presté. Los miraba mientras terminaban de ordenar sus cosas. Habían un montón de paisajes de cerros con casas y árboles y ríos. Lo divertido era que apenas avanzaba las hojas del cuaderno, la casa del paisaje se iba deteriorando más y más. Ya sea por tamaño, por el color, por la calidad de los trazos. En realidad no es divertido, pero era lo único que cambiaba al pasar las hojas. Todo lo demás se mantenía tal cual.
Las niñas estaban listas. Demetrio también. A Estefanía le pasé un yogurt de damasco y a Francisca uno de frutilla.
Los acompañé a la puerta, un auto los esperaba afuera. Demetrio llevaba el bolso verde. Lo dejó dentro del auto y vino a despedirse de mí. Me acordé de que le tenía un regalo. Le dije que me esperara. Fui a mi pieza, busqué la foto del perro "pirata", dentro de mi cajita con quiltros vagos. Pensé que sería un bonito regalo. Me doy vuelta para dirigirme a la calle y está Demetrio en mi pieza.
-me asustaste, tonto- me río, con el corazón a full.
-es que te quería dar un abrazo, y allá afuera hay mucha gente-
Se acerca y me abraza, fuerte. También lo abrazo, después de todo igual me cae bien.
-gracias por todo-
-no tienes por qué agradecer-
-sí, te portaste un siete con las niñas y conmigo igual-
-no podía ser de otra forma, hay que ayudarse frente a estas catástrofes-
Demetrio detuvo el abrazo para mirarme con ternura. Me volvió a abrazar.
-espero volver a verte por ahí- dijo.
-yo creo que nos toparemos en alguna parte-
-también lo creo, y conversaremos sobre el amor y otras cosas complicadas-
-jajaja, me encanta, me encanta complicarme la vida con preguntas tontas-
Demetrio detuvo el abrazo nuevamente, me miró a los ojos, pasó por mi boca y luego hacia mi oreja derecha. Quitó unos pelos que tenía y los ordenó tras ella. Lo hizo muy lento y admito un nerviosismo en mí.
Los siguientes segundo parecieron eternos. Podría haber ido a almorzar, haber comido el postre y haber vuelto al lugar, antes de que Demetrio retomara sus palabras. A propósito de postre, hoy comimos semola con leche, de esa exquisita que hace mi madre, yo creo que su única especialidad. La que mejor cocina en esta vida es tu mamá. Podría llamarla "suegra" a esta altura.
-te quería decir una cosa- dijo Demetrio muy cerca de mi oído.
-sí, dime- admito que me puse bastante nerviosa.
-si te dijera que te quiero dar un beso, lo pensarías?-
-Demetrio, ¿esto es un tema de ego, o qué?-
-jajajja, eres más segura de lo que crees-
-quizás, algunas cosas las tengo claras-
-en todo caso, no fue...-
-un intento de jotearme?-
-...que pensara que no podrías negarte-
-sonó así-
-es que en verdad...-
Demetrio frenó su frase y no sé si esperaba que yo le dijera "adelante, sigue con la historia" o qué. Me puse muy incómoda, sabía que lo que venía no era bueno. Quería irme, quería que se fuera. La cosa se le estaba yendo de las manos.
-...es que en verdad, lo pensé mucho y tengo muchas ganas de darte un beso-
Demetrio tenía su cara muy cerca de la mía, me miraba fijo y su boca se acercaba a la mía. Miré sus labios. Miré sus ojos. Me sujetó fuerte desde la espalda, me dio un poco de miedo. Casi sentía su respiración sobre mi. Me quedé paralizada, en estado de shock.
Golpearon la puerta. Me asomo por sobre el hombro de Demetrio. Es Abdón.
-h-hola, Demetrio, te presento a mi pololo.
Demetrio saluda a Abdón. La escena es ridícula. Abdón me mira. Tocan la bocina afuera. Demetrio dice que se tiene que ir, se despide de un beso en la mejilla y la de la mano a Abdón. Se retira. Abdón me queda mirando. Por mucho tiempo.
Abdón se retira también.
FIN DE LA SEGUNDA TEMPORADA
Capítulo XXXVIII: ¿eso fue una indirecta?
(Capítulo de larga duración)
-Buenos días-
Escuché eso y desperté. Abro los ojos y miro a Demetrio a mi lado con una bandeja y el desayuno.
-qué vergüenza, debeo estar toda chascona-
-mmm, sí, un poco- -¿me viste dormir?-
-sí, un poco-
-noooo, hago cosas cuáticas cuando duermo, pego patadas, tengo taldos-
-jajaja, no te preocupes, te veías de lo más tierna. No te quería despertar, pero tu mamá dijo que lo hiciera-
-¿mi mamá? ¿dónde está?-
-salió hace poco-
-aam, me voy a acomodar ya?-
-sipue, que se enfría su té con leche-
-mmmm que rico! y tostadas-
-así es, tu mamá me sopló tus gustos-
-lo imaginé-
Probé el desayuno, estaba todo muy rico. El té con leche estaba perfecto, justo en su medida.
-¿y tus hermanas?-
-éstán jugando al tsunami en la pieza. ¿quieres más pan?-
-mmm bueno ya- Demetrio fue a buscar más tostadas a la cocina.
Aprovecho de buscar algo interesante que mostrarle. Mmmm, qué puede ser. No sé de que hablarle y si le muestro algo puedo armar un tema de conversación. ¡Ya sé! La caja con postales que está en la repisa. Me levanto rápidamente y tomo la cajita. La dejo en el velador. Demetrio llega con más tostadas.
-¡que rico olor!-
-¿cierto? las tostadas con mantequilla son lo mejor-
-sí!, gracias, te pasaste. Oye, te quería mostrar algo-
-a ver, veamos- le paso la cajita.
Demetrio la recibe, la mira con curiosidad, la abre. Se encuentra con un montón de fotos en blanco y negro.
-son fotos de perros vagos-
-que bonitas, se ven todos simpáticos-
-mucho, parecía que posaran para mí-
-¿todas las sacaste tú?-
-sí-
-que seca, y la caja ¿la hiciste tú?-
-eem, no, esa la hizo Abdón-
-tu pololo-
-sí-
Demetrio volvió a mirar las fotos. Tres veces. Dijo que su favorito era uno que parecía pirata. También es mi favorita. Ganó un punto base.
De pronto hay mucho silencio. Parece que voy a hablar algo. No, parece que tú vas a hablar.
-ese Abdón es bien afortunado-
-¿por qué lo dices?-
-porque pienso que debes ser re buena polola, eres muy distinta a las otras niñas-
-distinta quizás, pero buena polola no- Demetrio abrió los ojos, con ganas de preguntar el por qué, pero me adelanté.
-no me baño siempre, me tiro chanchos, soy muy ruda a veces, no me depilo, digo muchos garabatos, no me pinto ni los labios-
-pero eso es lindo, las niñas más bonitas son las que no se pintan-
Hubo otro silencio, esto me recuerda otros momentos de mi vida. Lo interrumpo.
-yo creo que alguien llegará a tu vida.
-o sea, eso decía mi horóscopo antes de conocerte-
-espérate, ¿eso fue una indirecta?
-no-
Suena mi celular. Miro su pantalla, eres tú. Respondo.
-como estai-
-bien y tú- respondes con el tono más antipático.
-tomo desayuno-
-ah, oye ¿qué harás hoy?-
-estoy de dueña de casa pos-
-o sea, tienes que quedarte con ese loco-
-si lo dices así, sí-
-ya chao- me cortas. Disimulo mi rabia.
-yo también te amo, besitos, chauu- digo con la voz más "polola" del mundo.
Retomo la conversación.
-entonces dices que eso no fue una indirecta-
-mira, tú me gustas, pero de otra forma- me río casi en tono de burla.
-¿quieres que yo te crea eso?-
-no entiendo-
-crees que no me doy cuenta como me miras, incluso desde que llegaste-
-no sé a qué te refieres-
-mira, no existe eso de "gustar de otra forma", alguien te gusta o no te gusta nomás-
-no creo que sea tan así-
-a ver, entonces cómo te gusto yo. ¿te gustaría tener algo conmigo?-
-bueno, sí-
-yapo, viste-
-pero a cualquier hombre-
-mmm, eso no sirve de defensa-
-en todo caso, no intento jotearte-
-pero Demetrio, vienes tú acá a mi cama y me dices eso de que te gusto y todo lo demás, una igual se pasa rollos po-
-depende de la persona, yo no me pasaría rollos-
-¿no? bueno, yo sí-
-qué tipo de rollo-
-no sé, cómo es gustarle a otro tipo-
-bueno, ya lo sabes-
-pero alguien que sienta algo tan fuerte como mi pololo-
-mmm, quizás si te conociera más podrías ser así como él-
-no lo creo, tú eres un hombre muy seguro para mí-
-¿qué tiene? a las mujeres le gustan los hombres seguros o no?-
-depende de la persona-
Silencio, suenan unos pajaritos en la ventana. Deben ser esos que me despiertan cada día. Retomo.
-a mí me gusta ese grado de incertidumbre en la vida. Con mi pololo a veces planeamos ir al museo y terminamos lanzando cohetes de papel desde un edificio. El "No sé" es nuestro estilo de vida.
-oye, naquever, pero te quería decir que nosotros nos vamos mañana en la mañana- cambias el tema de la manera menos sutil, pero no me interesa-
-¿a donde?-
-a la casa de unos parientes. Ya no seremos vecinos-
-ya no lo seremos-
-¿te enojaste?-
-no, la vida me sonríe últimamente-
-se te nota-
-gracias-
-voy a llevar las cosas a la cocina-
-ya, te pasaste, estaba todo muy rico-
Demetrio salió de la pieza. Un suspiro aliviado salió de mí. Me recosté de nuevo y abracé la almohada.
El sol comienza a molestar, a través de la ventana.
-Buenos días-
Escuché eso y desperté. Abro los ojos y miro a Demetrio a mi lado con una bandeja y el desayuno.
-qué vergüenza, debeo estar toda chascona-
-mmm, sí, un poco- -¿me viste dormir?-
-sí, un poco-
-noooo, hago cosas cuáticas cuando duermo, pego patadas, tengo taldos-
-jajaja, no te preocupes, te veías de lo más tierna. No te quería despertar, pero tu mamá dijo que lo hiciera-
-¿mi mamá? ¿dónde está?-
-salió hace poco-
-aam, me voy a acomodar ya?-
-sipue, que se enfría su té con leche-
-mmmm que rico! y tostadas-
-así es, tu mamá me sopló tus gustos-
-lo imaginé-
Probé el desayuno, estaba todo muy rico. El té con leche estaba perfecto, justo en su medida.
-¿y tus hermanas?-
-éstán jugando al tsunami en la pieza. ¿quieres más pan?-
-mmm bueno ya- Demetrio fue a buscar más tostadas a la cocina.
Aprovecho de buscar algo interesante que mostrarle. Mmmm, qué puede ser. No sé de que hablarle y si le muestro algo puedo armar un tema de conversación. ¡Ya sé! La caja con postales que está en la repisa. Me levanto rápidamente y tomo la cajita. La dejo en el velador. Demetrio llega con más tostadas.
-¡que rico olor!-
-¿cierto? las tostadas con mantequilla son lo mejor-
-sí!, gracias, te pasaste. Oye, te quería mostrar algo-
-a ver, veamos- le paso la cajita.
Demetrio la recibe, la mira con curiosidad, la abre. Se encuentra con un montón de fotos en blanco y negro.
-son fotos de perros vagos-
-que bonitas, se ven todos simpáticos-
-mucho, parecía que posaran para mí-
-¿todas las sacaste tú?-
-sí-
-que seca, y la caja ¿la hiciste tú?-
-eem, no, esa la hizo Abdón-
-tu pololo-
-sí-
Demetrio volvió a mirar las fotos. Tres veces. Dijo que su favorito era uno que parecía pirata. También es mi favorita. Ganó un punto base.
De pronto hay mucho silencio. Parece que voy a hablar algo. No, parece que tú vas a hablar.
-ese Abdón es bien afortunado-
-¿por qué lo dices?-
-porque pienso que debes ser re buena polola, eres muy distinta a las otras niñas-
-distinta quizás, pero buena polola no- Demetrio abrió los ojos, con ganas de preguntar el por qué, pero me adelanté.
-no me baño siempre, me tiro chanchos, soy muy ruda a veces, no me depilo, digo muchos garabatos, no me pinto ni los labios-
-pero eso es lindo, las niñas más bonitas son las que no se pintan-
Hubo otro silencio, esto me recuerda otros momentos de mi vida. Lo interrumpo.
-yo creo que alguien llegará a tu vida.
-o sea, eso decía mi horóscopo antes de conocerte-
-espérate, ¿eso fue una indirecta?
-no-
Suena mi celular. Miro su pantalla, eres tú. Respondo.
-como estai-
-bien y tú- respondes con el tono más antipático.
-tomo desayuno-
-ah, oye ¿qué harás hoy?-
-estoy de dueña de casa pos-
-o sea, tienes que quedarte con ese loco-
-si lo dices así, sí-
-ya chao- me cortas. Disimulo mi rabia.
-yo también te amo, besitos, chauu- digo con la voz más "polola" del mundo.
Retomo la conversación.
-entonces dices que eso no fue una indirecta-
-mira, tú me gustas, pero de otra forma- me río casi en tono de burla.
-¿quieres que yo te crea eso?-
-no entiendo-
-crees que no me doy cuenta como me miras, incluso desde que llegaste-
-no sé a qué te refieres-
-mira, no existe eso de "gustar de otra forma", alguien te gusta o no te gusta nomás-
-no creo que sea tan así-
-a ver, entonces cómo te gusto yo. ¿te gustaría tener algo conmigo?-
-bueno, sí-
-yapo, viste-
-pero a cualquier hombre-
-mmm, eso no sirve de defensa-
-en todo caso, no intento jotearte-
-pero Demetrio, vienes tú acá a mi cama y me dices eso de que te gusto y todo lo demás, una igual se pasa rollos po-
-depende de la persona, yo no me pasaría rollos-
-¿no? bueno, yo sí-
-qué tipo de rollo-
-no sé, cómo es gustarle a otro tipo-
-bueno, ya lo sabes-
-pero alguien que sienta algo tan fuerte como mi pololo-
-mmm, quizás si te conociera más podrías ser así como él-
-no lo creo, tú eres un hombre muy seguro para mí-
-¿qué tiene? a las mujeres le gustan los hombres seguros o no?-
-depende de la persona-
Silencio, suenan unos pajaritos en la ventana. Deben ser esos que me despiertan cada día. Retomo.
-a mí me gusta ese grado de incertidumbre en la vida. Con mi pololo a veces planeamos ir al museo y terminamos lanzando cohetes de papel desde un edificio. El "No sé" es nuestro estilo de vida.
-oye, naquever, pero te quería decir que nosotros nos vamos mañana en la mañana- cambias el tema de la manera menos sutil, pero no me interesa-
-¿a donde?-
-a la casa de unos parientes. Ya no seremos vecinos-
-ya no lo seremos-
-¿te enojaste?-
-no, la vida me sonríe últimamente-
-se te nota-
-gracias-
-voy a llevar las cosas a la cocina-
-ya, te pasaste, estaba todo muy rico-
Demetrio salió de la pieza. Un suspiro aliviado salió de mí. Me recosté de nuevo y abracé la almohada.
El sol comienza a molestar, a través de la ventana.
Capítulo XXXVII: Soy fría, soy un hielo
Al rato llegó Demetrio junto a mi mamá. Venían llenos de bolsas del supermercado.
-¿y ustedes?-
-me lo topé ahí en la esquina y el joven se ofreció a ayudarme- dijo mi mamá.
-y por qué no me llamaste para salir a buscarte, mensa- le dije, como hija preocupada que soy.
-mira, no se me ocurrió-
-mira tú, siempre tan voladita-
Demetrio ayudó a sacar las cosas de las bolsas. Las niñas también querían ayudar.
-qué hicieron las niñas hoy, cómo se portaron-
-bieeeeeeen- dijimos las tres niñas al unísono. Yo también soy niña, obvio.
-vino su pololo y se enojó- dijo Francisca.
-¿pololo?- dijo mi mamá, alaraqueando un poco.
-el Abdón, mamá, vino en la tarde-
-no es tu pololo?- dijo Demetrio.
-sí, si lo es-
-hace cuánto?-
-sí, lo mismo me pregunto yo- lo siguió mi mamá.
-ay, mamá, si te conté- dudé.
-no, no me contaste- parece que no le conté.
-bueno, pero era obvio-
-en esta vida no hay nada obvio, mijita, si la Francisquita no me cuenta, yo no me entero-
-aaaaaay, ya, voy a llevar estas cosas al baño mejor-
-por Dios, estos hijos, no dejan de sorprendernos-
Demetrio sonríe y me mira.
Mejor me retiro. Hoy no tengo mucha paciencia. Nunca en verdad.
Me tiro en la cama. Miro el techo, miro los "papeles con forma de flores". Me río.
-toc, toc, se puede?- es el Demetrio en la puerta.
-sí, pasa- le digo reincorporándome.
-cómo estai? muy agotadora las niñas hoy?-
-no, se portan bien, es que discutí con mi pololo-
-aaaaam, eso agota mucho-
-sí, demasiado, te deja mal-
-pucha, ¿y cuánto llevan?-
-no sé, harto, es que pololoeando llevamos poco, pero antes éramos como "casi-pololos" y nos conocemos hace caleta igual-
-casi-pololos jajajaj-
-sí, que risa. Oye y tú ¿estai pololeando?-
-mmm no, hace como un 9 meses que estoy solo-
-y qué pasó la última vez?-
-terminamos mal, fue todo caótico-
-que lata, no me gusta cuando las relaciones terminan así-
-a nadie, yo creo, es súper enfermizo-
-sí, la gente se debería querer de verdad y aceptar los quiebres en las relaciones-
-claro, pero es dificil-
-es que hay que entender que el amor se acaba, la mayoría de las veces-
-es un tema complicado de llevar-
-yo lo tengo súper claro, mañana puedo conocer a alguien, o él puede conocer a alguien, no voy a dejar de quererlo por la persona que fue conmigo, no lo voy a odiar-
-wow, qué fría para pensar-
-soy fría, soy un hielo-
-punto base, me gusta la gente racional y no tan sentimental-
-jajaja, igual soy muuy sentimental a veces-
Demetrio sonríe y mira bajo mi espejo esas cositas que vienen sobre las latas de bebida, que tengo un montón atadas con unas lanas de colores. Me acordé de "los colores" de Manuel García.
-hay que ir a tomar once, nos llama tu mamá-
-ya, déjame llorar y voy-
-jajajaja, oye-
-qué?-
-me caes bien-
-obvio-
Demetrio se ríe y se va hacia el comedor. Soy seca, soy tan simpática. Me gusta como Demetrio se ríe, me hace sentir en confianza. Me gusta hacerlo reir parece. Parece.
-¿y ustedes?-
-me lo topé ahí en la esquina y el joven se ofreció a ayudarme- dijo mi mamá.
-y por qué no me llamaste para salir a buscarte, mensa- le dije, como hija preocupada que soy.
-mira, no se me ocurrió-
-mira tú, siempre tan voladita-
Demetrio ayudó a sacar las cosas de las bolsas. Las niñas también querían ayudar.
-qué hicieron las niñas hoy, cómo se portaron-
-bieeeeeeen- dijimos las tres niñas al unísono. Yo también soy niña, obvio.
-vino su pololo y se enojó- dijo Francisca.
-¿pololo?- dijo mi mamá, alaraqueando un poco.
-el Abdón, mamá, vino en la tarde-
-no es tu pololo?- dijo Demetrio.
-sí, si lo es-
-hace cuánto?-
-sí, lo mismo me pregunto yo- lo siguió mi mamá.
-ay, mamá, si te conté- dudé.
-no, no me contaste- parece que no le conté.
-bueno, pero era obvio-
-en esta vida no hay nada obvio, mijita, si la Francisquita no me cuenta, yo no me entero-
-aaaaaay, ya, voy a llevar estas cosas al baño mejor-
-por Dios, estos hijos, no dejan de sorprendernos-
Demetrio sonríe y me mira.
Mejor me retiro. Hoy no tengo mucha paciencia. Nunca en verdad.
Me tiro en la cama. Miro el techo, miro los "papeles con forma de flores". Me río.
-toc, toc, se puede?- es el Demetrio en la puerta.
-sí, pasa- le digo reincorporándome.
-cómo estai? muy agotadora las niñas hoy?-
-no, se portan bien, es que discutí con mi pololo-
-aaaaam, eso agota mucho-
-sí, demasiado, te deja mal-
-pucha, ¿y cuánto llevan?-
-no sé, harto, es que pololoeando llevamos poco, pero antes éramos como "casi-pololos" y nos conocemos hace caleta igual-
-casi-pololos jajajaj-
-sí, que risa. Oye y tú ¿estai pololeando?-
-mmm no, hace como un 9 meses que estoy solo-
-y qué pasó la última vez?-
-terminamos mal, fue todo caótico-
-que lata, no me gusta cuando las relaciones terminan así-
-a nadie, yo creo, es súper enfermizo-
-sí, la gente se debería querer de verdad y aceptar los quiebres en las relaciones-
-claro, pero es dificil-
-es que hay que entender que el amor se acaba, la mayoría de las veces-
-es un tema complicado de llevar-
-yo lo tengo súper claro, mañana puedo conocer a alguien, o él puede conocer a alguien, no voy a dejar de quererlo por la persona que fue conmigo, no lo voy a odiar-
-wow, qué fría para pensar-
-soy fría, soy un hielo-
-punto base, me gusta la gente racional y no tan sentimental-
-jajaja, igual soy muuy sentimental a veces-
Demetrio sonríe y mira bajo mi espejo esas cositas que vienen sobre las latas de bebida, que tengo un montón atadas con unas lanas de colores. Me acordé de "los colores" de Manuel García.
-hay que ir a tomar once, nos llama tu mamá-
-ya, déjame llorar y voy-
-jajajaja, oye-
-qué?-
-me caes bien-
-obvio-
Demetrio se ríe y se va hacia el comedor. Soy seca, soy tan simpática. Me gusta como Demetrio se ríe, me hace sentir en confianza. Me gusta hacerlo reir parece. Parece.
Capítulo XXXVI: Parece que no me quieren acá.
Hoy me quedé con las niñas. No es que esté cultivando mi lado maternal, pero Demetrio salió a hacer un trámite, así que debo cumplir con mi rol de madre part-time.
Las niñas me dan risa. Me conversan sobre la Barbie, sobre la televisión, sobre los pinches, zapatos, me miran los lunares, después los cuentan. Tengo bastantes, así que la tarea no es fácil. Después, miran la tele, me hablan, quieren comer helado, les doy, quieren ir al baño, las ayudo aunque igual son independientes.
Golpean a la puerta. No puede ser Demetrio, salió hace muy poco. Abro la puerta y eres tú. No me esperaba tu visita.
-hola, dueña de casa-
-h-hola, como estai?-
-bien y tú, cómo va todo?-
-súper...quieres pasar?-
-sipos, o no se puede?-
-no, o sea sí, obvio. Es que como nunca vienes-
-te quise venir a ver porque como tú no puedes salir-
Me empiezas a dar un beso apasionado en la boca. Siento la mirada de las niñas. Te detengo.
-mira, te presento a la Estefy y la Fran-
-hola, niñas-
-hola, cómo te llamas- dice Francisca.
-me llamo Juanito- le respondes.
-que pesado. Fran, él es Abdón y es mi amigo-
-¿amigo? desde cuándo que ya no somos pololos?-
-es para explicarle a las niñas! bueno, Fran, él es Abdón y es mi "pololo"-
-¿es tu pololo?- pregunta Estefanía inocentemente.
-sí-
-viste, si los niños saben más que uno. Quizás en verdad quieres ser mi amiga-
-ay, ridículo, qué te pasa-
-¿y él puede besar otras niñas?- dice Francisca. Te ríes. Me enojo.
-no, no puede porque es mi pololo, ven tú- te tomo de la mano y te llevo a mi pieza.
Cierro la puerta. Te sientas en mi cama. Te miro parada.
-qué te pasa, estai enojado por algo?-
-¿yo? de adonde? tú estai enojada- te ríes de nuevo.
-no estoy enojada! siempre dices que estoy enojada y no es así-
-pero mírate como gritas-
-no estoy gritando!- en verdad lo estoy haciendo pero me carga que te rías mientras peleamos.
-más encima soy tu amigo-
-mira, fue lo primero que salió de mi boca, era para explicarle rápido a las niñas-
-o quizás está Demetrio por ahí escuchando y no querías que supiera que estás pololeando-
-no seas idiota, para de hablar weas querí?-
-uuuh, okey- te levantas de la cama.
-me voy, te vine a ver, pero no me imaginaba que fuera así-
-sí, ándate mejor, hablamos después-
-okei-
Sales y cierras la puerta. Después de dos segundos valiosos, voy detrás tuyo.
-chao niñas-
-¿ya te vas?- dice Francisca.
-sí, parece que no me quieren acá-
Te despides de las niñas y te retiras sin mirarme. Mi orgullo puede dejar que te vayas, aún sintiéndome culpable. Mi orgullo hace que sienta que tenga la razón al hablarte tan pesada como lo hice recién. Ya es muy tarde para ir por ti. Hablaremos después. Prepararé la once. No puedo hacer nada por ahora, tampoco me voy a poner melodramática.
Estefanía se me acerca, me tira el pantalón.
-¿se enojó tu pololo?-
-no, es que él es enojón-
-¿más que tú?-
Pienso, le hago cariño en el pelo. Tiene un lindo cabello la Estefanía.
-no, no más que yo.
Las niñas me dan risa. Me conversan sobre la Barbie, sobre la televisión, sobre los pinches, zapatos, me miran los lunares, después los cuentan. Tengo bastantes, así que la tarea no es fácil. Después, miran la tele, me hablan, quieren comer helado, les doy, quieren ir al baño, las ayudo aunque igual son independientes.
Golpean a la puerta. No puede ser Demetrio, salió hace muy poco. Abro la puerta y eres tú. No me esperaba tu visita.
-hola, dueña de casa-
-h-hola, como estai?-
-bien y tú, cómo va todo?-
-súper...quieres pasar?-
-sipos, o no se puede?-
-no, o sea sí, obvio. Es que como nunca vienes-
-te quise venir a ver porque como tú no puedes salir-
Me empiezas a dar un beso apasionado en la boca. Siento la mirada de las niñas. Te detengo.
-mira, te presento a la Estefy y la Fran-
-hola, niñas-
-hola, cómo te llamas- dice Francisca.
-me llamo Juanito- le respondes.
-que pesado. Fran, él es Abdón y es mi amigo-
-¿amigo? desde cuándo que ya no somos pololos?-
-es para explicarle a las niñas! bueno, Fran, él es Abdón y es mi "pololo"-
-¿es tu pololo?- pregunta Estefanía inocentemente.
-sí-
-viste, si los niños saben más que uno. Quizás en verdad quieres ser mi amiga-
-ay, ridículo, qué te pasa-
-¿y él puede besar otras niñas?- dice Francisca. Te ríes. Me enojo.
-no, no puede porque es mi pololo, ven tú- te tomo de la mano y te llevo a mi pieza.
Cierro la puerta. Te sientas en mi cama. Te miro parada.
-qué te pasa, estai enojado por algo?-
-¿yo? de adonde? tú estai enojada- te ríes de nuevo.
-no estoy enojada! siempre dices que estoy enojada y no es así-
-pero mírate como gritas-
-no estoy gritando!- en verdad lo estoy haciendo pero me carga que te rías mientras peleamos.
-más encima soy tu amigo-
-mira, fue lo primero que salió de mi boca, era para explicarle rápido a las niñas-
-o quizás está Demetrio por ahí escuchando y no querías que supiera que estás pololeando-
-no seas idiota, para de hablar weas querí?-
-uuuh, okey- te levantas de la cama.
-me voy, te vine a ver, pero no me imaginaba que fuera así-
-sí, ándate mejor, hablamos después-
-okei-
Sales y cierras la puerta. Después de dos segundos valiosos, voy detrás tuyo.
-chao niñas-
-¿ya te vas?- dice Francisca.
-sí, parece que no me quieren acá-
Te despides de las niñas y te retiras sin mirarme. Mi orgullo puede dejar que te vayas, aún sintiéndome culpable. Mi orgullo hace que sienta que tenga la razón al hablarte tan pesada como lo hice recién. Ya es muy tarde para ir por ti. Hablaremos después. Prepararé la once. No puedo hacer nada por ahora, tampoco me voy a poner melodramática.
Estefanía se me acerca, me tira el pantalón.
-¿se enojó tu pololo?-
-no, es que él es enojón-
-¿más que tú?-
Pienso, le hago cariño en el pelo. Tiene un lindo cabello la Estefanía.
-no, no más que yo.
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